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Con el Malba, Buenos Aires volvió
a mostrar -y en el más alto grado-, su vocación
por el arte, su pasión cultural y su capacidad creativa,
superiores a cualquier crisis.
Desde septiembre de 2001, el Malba ofrece al público
una colección permanente de arte latinoamericano del
siglo XX, importantes exposiciones temporarias y una atractiva
serie de actividades diversas.
Su núcleo fundacional está constituido por la
colección particular de Eduardo Costantini, empresario
argentino y auténtico diletante. Son más de
200 obras de arte que recorren la historia plástica
de América Latina desde el comienzo del siglo XX hasta
las manifestaciones contemporáneas. Valioso conjunto
de dibujos, pinturas, esculturas y objetos de artistas de
Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador,
México, Uruguay y Venezuela.
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El proyecto arquitectónico del Malba
se originó en la decisión del coleccionista
de construir un museo abierto a la comunidad para albergar,
conservar y exhibir las obras de su propiedad. Por ello,
en 1996 fue celebrado un concurso, que organizó
la Unión Internacional de Arquitectos (UIA). De
los 900 participantes inscriptos, fueron examinados más
de 430 trabajos, provenientes de 45 países del
mundo. El mismo Constantini entregó en octubre
de 1997 el Primer Premio de este concurso internacional
-de acuerdo con el dictamen de un jurado de verdaderos
notables- al estudio de tres jóvenes arquitectos
cordobeses: Gastón Atelman, Martín Fourcade
y Alfredo Tapia, quienes además desarrollaron el
proyecto. |
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La realización concretó el propósito de
integrar el edificio a la Ciudad, de relacionarlo con su contenido
y de generar un entorno propicio para disfrutar de las obras
de arte. Concebidas como arquitectura sin distracciones visuales,
sus salas son "cajas blancas" socavadas en forma estratégica
para permitir la entrada de luz natural tamizada y generar un
ámbito adecuado de apreciación de las obras de
arte. Todas cuentan con las condiciones tecnológicas
necesarias para garantizar la integridad y la conservación
de las obras exhibidas, en atención a las premisas internacionales
de seguridad y de calidad.
Parece poco menos que obvio destacar la especial trascendencia
de la iluminación en este tipo de obras. Fue por ello
que, dentro del calificado grupo de asesores que trabajó
junto con los proyectistas, resultó importante la convocatoria
del arquitecto italiano Piero Castiglioni como consultor de
luminotecnia, ya que Castiglioni trabajó en realizaciones
de tanta jerarquía como el Centro Pompidou, el Museo
D´Orsay, la Pinacoteca de San Pablo y el Museo de Arte
Moderno de Barcelona.
Una obra de estas características exige la mejor luz.
Aproximadamente, 2.500 lámparas OSRAM le dan vida.
Sólo a título ilustrativo se menciona:
- Lámparas de mercurio halogenado OSRAM POWERSTAR
HCI-T 70W/WDL, para inundar con luz cálida el hall
de entrada y dar la bienvenida.
- Tubos fluorescentes LUMILUX PLUS ECO, en tono blanco cálido
830, para iluminación general desde las gargantas.
- Lámparas fluorescentes compactas DULUX T/E, con
equipos electrónicos QUICKTRONIC, para todos los
servicios auxiliares.
- Lámparas incandescentes halógenas HALOSTAR
STARLITE, de baja presión y ampolla UV-STOP, en exclusivos
proyectores GUZZINI, que permiten regular el haz por modificación
a tornillo de la posición de la lámpara.
- Novísimas dicroicas OSRAM DECOSTAR IRC, Infra-Red
Coating. La ampolla interior de estas dicroicas está
recubierta con un filtro dicroico que "refleja"
el calor hacia el filamento. Las IRC requieren menor energía
para igualar el flujo emitido por una DECOSTAR TITAN. Una
DECOSTAR IRC de sólo 35 W reemplaza a una TITAN de
50 W, con idéntica iluminancia e igual vida, 4.000
horas. El Museo Malba es la primera obra en la Argentina
que incorpora estas lámparas.

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Y por si fuera poco, se están incorporando
lámparas OSRAM HALOSPOT AR 111, para el realce
de detalles en la próxima exhibición.
Toda la iluminación de destaque está alimentada
desde rieles. Por lo tanto, se puede modificar fácilmente
la posición de los spots, ajustar su ángulo
de enfoque, seleccionar entre muchos tipos de lámparas
y efectos.
Y en forma urgente para cada nueva exhibición.
Para que esto se logre, es necesario contar con un verdadero
especialista, como el iluminador Alejandro Vautier, a
quien vale la pena consultar sobre luces si se visita
el MALBA. |
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